El Lasker reconoce la vacuna del VPH

Douglas R. Lowy y John T. Schiller, ambos del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense, han merecido el premio Lasker en Medicina Clínica por sus aportaciones en el desarrollo de la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH).

Douglas R. Lowy y John T. Schiller

Douglas R. Lowy y John T. Schiller, del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense y premios Lasker de 2017 en Medicina Clínica. (DM)

El Premio Lasker, que algunos consideran la antesala del Nobel de Medicina, en la categoría de Medicina Clínica se otorga este año a dos científicos del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense cuyos avances han permitido el desarrollo de vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH), que previene el cáncer de cérvix y otros tumores. Douglas R. Lowy y John T. Schiller adoptaron un enfoque audaz, pero calculado, ante un problema de salud pública importante. Idearon un plan para obtener varias vacunas seguras y eficaces que prometen reducir la incidencia de cáncer de cuello uterino, así como su mortalidad; es el cuarto cáncer más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Además, el VPH es el origen de otros tumores malignos y trastornos.

 
En 1991, el becario postdoctoral de Lowy y Schiller, Reinhard Kirnbauer, comenzó a tratar de generar partículas similares a virus (VLP) en virus de papiloma bovino (VPB). El equipo decidió fabricar proteínas virales en células de insectos. A partir de esas investigaciones, los científicos alcanzaron finalmente una vacuna con la partícula L1 del virus del papiloma humano.

Lowy y Schiller, en colaboración con científicos de la Universidad Johns Hopkins, realizaron el primer ensayo clínico de una vacuna HPV16 L1 VLP, en 36 adultos sanos. En 2001, informaron que era seguro y estimularon una respuesta inmune fuerte. Al año siguiente, los investigadores de Merck y sus colegas publicaron resultados positivos sobre la eficacia de su vacuna L1 VLP, que probaron evaluando si podía prevenir la infección por HPV16 en mujeres sexualmente activas. Dos años más tarde, un equipo dirigido por GlaxoSmithKline, publicó un estudio similar con una vacuna compuesta de HPV18 así como VLP de HPV16 L1. El agente dual evitó la infección persistente con los tipos de VPH incluidos, y frustró el crecimiento celular aberrante que puede conducir a tumores malignos.

Durante los siguientes años, nuevos ensayos clínicos confirmaron y extendieron estos resultados con las vacunas de ambas compañías. Merck añadió HPV6 y HPV11 a su inmunización y mostró que estos componentes evitan las verrugas genitales.

Las vacunas de Merck (Gardisil) y de GSK (Cervarix) obtuvieron la aprobación de la agencia reguladora FDA en 2006 y 2009, respectivamente, para la prevención del precáncer cervical y el cáncer en mujeresGardisil también ha sido aprobado para defenderse contra crecimientos potencialmente malignos de la vulva y la vagina, así como verrugas genitales y anomalías anales en varones y mujeres. También hay una vacuna Gardisil de segunda generación que cubre cinco tipos adicionales de HPV de alto riesgo.

El retraso entre la infección por VPH y el diagnóstico del cáncer implica que la capacidad preventiva de las vacunas para reducir las neoplasias malignas no será evidente hasta al menos 2030, pero sus beneficios ya son constatables, especialmente en países con programas nacionales de vacunación fuertes. En Australia, por ejemplo, la incidencia de las verrugas genitales y de las anormalidades cervicales precancerosas en las mujeres jóvenes está cayendo en picado.

 

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