Fidel Pagés, descubridor de la epidural

Tenía apenas 20 años el joven médico Fidel Pagés Miravé cuando fue enviado a Melilla. Desembarca el 24 de julio de 1909. A los pocos días ocurre el llamado Desastre del Barranco del Lobo que dejará más de 150 muertos y 500 heridos, que vinieron a unirse a las muchas bajas ya sufridas en las semanas anteriores. Los hospitales civiles y militares de Melilla no dan abasto para atender a tantos hombres que precisan de asistencia médica, así que se habilitan para tal fin el Teatro Alcántara, el casino militar, escuelas y hasta casas particulares. El oficial médico Pagés no tiene un momento de sosiego.

El médicoFidel Pagés (Huesca, 1886 – Quintanapalla, 1923).

Es posible que sea en aquellos días de angustia y trabajo agotador cuando el doctor Pagés empiece a pensar que hace falta otro tipo de anestesia. El uso del cloroformo y el éter es delicado. Su administración requiere de personal muy cualificado y de un paciente en condiciones de poder soportar esas sustancias, o de otro modo su vida puede quedar muy seriamente comprometida.

Regresa a la península y al poco tiempo está otra vez en Melilla, donde demuestra que a pesar de su juventud tiene iniciativa y gran capacidad de innovación. Empieza modificando la dotación de las ambulancias de montaña y pronto se convierte en instructor de los reclutas destinados a la compañía de sanidad. Pagés estudia y mejora. Pone por escrito sus conclusiones y las publica para darlas a conocer, no sólo en el campo de la cirugía sino también, por ejemplo, en el control de epidemias en campaña. Por eso acude al XVI Congreso Internacional de Medicina celebrado en Budapest y allí obtiene general reconocimiento por los trabajos que presenta.

Su prestigio como médico y cirujano crece y llegará a atender a la reina regente María Cristina. Como habla varias lenguas, entre ellas el alemán, será enviado a Austria-Hungría en 1917 con un cometido claramente humanitario, el de inspeccionar los campos de prisioneros en territorio húngaro. Los médicos españoles que fueron allí no se limitaron al trabajo de inspección, sino que también atendían enfermos y heridos y operaban. Trabajaban en condiciones penosísimas y varios de ellos fallecieron. Héroes anónimos que fueron a morir salvando vidas en una guerra que no era la suya.

Esquema de Pagés sobre su técnica.

Esquema de Pagés sobre su técnica.

Pagés tuvo que ser repatriado gravemente enfermo y la Cruz Roja le concedióuna medalla. Ya recuperado, será nombrado secretario de la Revista de Sanidad Militar en 1918 y fundará al año siguiente en colaboración con el doctor Ramírez de la Mata la Revista Española de Cirugía. Aquí será donde, pocos años después, publicará el descubrimiento de la epidural. El artículo definitivo, el más importante, aparece en 1921. Ya antes Pagés ha ido publicando conclusiones parciales de sus investigaciones, pero este texto es crucial. Ahí leemos, y tiene interés que lo recojamos aquí:

“En el mes de noviembre del año pasado año, al practicar una raquianestesia, tuve la idea de detener la cánula en pleno conducto raquídeo, antes de atravesar la duramadre y me propuse bloquear las raíces fuera del espacio meníngeo, antes de atravesar los agujeros de conjunción, puesto que la punta de la aguja había atravesado el ligamento amarillo correspondiente […] Explorando la sensibilidad pudimos convencernos de que a los cinco minutos comenzaba una hiperestesia en la porción infraumbilical del abdomen… El resultado de este intento nos animó a seguir estudiando el método, al que en la clínica denominamos anestesia metamérica por la posibilidad que nos proporciona de privar de sensibilidad a un segmento del cuerpo” (Javier Santamarta del Pozo, Siempre tuvimos héroes, p. 43).

El doctor Pagés da noticia de 43 intervenciones llevadas a cabo con su anestesia metamérica con total éxito.

La comunidad médica internacional, sin embargo, no se da por enterada del descubrimiento de Pagés. Y será en un congreso internacional de cirugía celebrado precisamente en Madrid en 1932 cuando el médico italiano Achilles Dogliotti presente un trabajo semejante. Entonces sí es reconocido internacionalmente y su investigación será publicada en inglés en 1933 en el American Journal of Surgery. Dogliotti dice no saber de los trabajos previos de Fidel Pagés. Pero algo debía molestarle en la conciencia, porque en 1935 se desdice y reconoce que sí conocía las investigaciones del médico español y que éste es realmente el descubridor de la anestesia que hoy llamamos epidural. Pese a ellos, el doctor Pagés no ha recibido nunca el reconocimiento que merece. No hay una calle que lleve su nombre ni un hospital y es un desconocido para la inmensa mayoría de los españoles, incluso de su profesión.

El doctor Fidel Pagés murió el 21 de septiembre de 1923, con 37 años, en un accidente de coche. Deberíamos hacernos mirar esta costumbre, ya centenaria, de no valorar lo propio si no lo hacen fuera de España. Es una enfermedad grave, síntoma de la falta de autoestima que padece el país. Está por decidir si es terminal o no.

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