Mats Brännström aterrizó en Alicante el viernes con retraso. Acudía a la ciudad a participar en el VI Congreso IVI sobre Medicina Reproductiva. El día anterior había estado en Amman (Jordania) y tras una estancia exprés en España, tenía 16 horas de vuelo hasta su próximo destino, Yokohama (Japón). Así es la vida de este ginecólogo sueco desde que en 1999 se embarcó en el primer ensayo clínico para evaluar la eficacia del que es el único trasplante temporal del que se tiene constancia: el de útero.

Brännström, que ejerce como ginecólogo en el Hospital Universitario de Gotemburgo, acarició por primera vez la idea de este trasplante cuando empezaba su carrera como médico en un hospital australiano. Allí, una paciente de cáncer de cuello de útero que iba a perder su capacidad de ser madre, se lo sugirió. “Coincidió con las fechas del primer trasplante de mano, cuyo receptor había sido un neozelandés, por lo que tuvo mucho eco en la prensa australiana; creo que se le ocurrió por eso. Si ella no me lo hubiera dicho, es posible que yo no hubiera tenido la idea”, comenta el ginecólogo en rueda de prensa.

Lo que el médico ha mantenido desde que se inició el proyecto -siempre con gran atención mediática- es que el trasplante de útero no sería un éxito hasta que naciera el primer niño de una mujer trasplantada. Esto es lo que ocurrió en septiembre de 2014 pero, desde esa fecha, han pasado muchas cosas más.

De momento, en Alicante ha anunciado que en menos de dos años cualquier mujer podrá solicitar que se le haga este mismo procedimiento, siempre que se haga cargo de los costes de la cirugía. También ha avanzado que pronto incorporará al robotDa Vinci en las extracciones de útero, para reducir la duración de la cirugía. Todo parece indicar que Brännström seguirá viajando mucho y que su nombre no va a dejar de estar pronto en las principales revistas científicas.

El ensayo clínico que están llevando a cabo consistió en la realización de un trasplante de útero a nueve mujeres ¿en qué punto está el proceso?
En septiembre nació el primer hijo de una mujer trasplantada de útero. Lo hicimos público en octubre, coincidiendo con su publicación en una revista científica [The Lancet]. En noviembre nacieron dos niños más. Estos casos son más especiales si cabe, ya que se trata de mujeres cuyas donantes han sido sus propias madres. Así, las pacientes han dado a luz con el mismo útero donde ellas fueron gestadas. No hemos querido contar muchos detalles de estos nacimientos porque estamos preparando un artículo científico donde se cuente todo. También tenemos a una paciente embarazada de 26 semanas, se espera que el niño nazca en julio.
¿Tiene usted contacto con la que fue la primera madre tras este procedimiento? ¿Están bien ella y el bebé?
¡Por supuesto que tengo contacto! Están todos perfectamente. El niño ya pesa ocho kilos; se llama Vincent, que es un nombre de conquistador. En febrero estuve en su bautizo, al que me invitaron. La madrina fue la donante del útero. [Brännström saca su móvil y enseña la fotografía de la familia y la madrina en la ceremonia religiosa]. Todos están muy contentos.
A muchos les pudo sorprender que la donante de este primer caso no fuera pariente de la madre…
Sí. Es un caso claro de generosidad. De hecho, la donante era la madre del mejor amigo de la infancia del padre del bebé. Pero era la única opción que tenía la paciente, su madre no era compatible y sus hermanas eran muy jóvenes y no se sabía si su útero estaba capacitado para la maternidad, algo que nosotros consideramos muy importante. En el resto de los casos sí han sido parientes. En el segundo y tercer nacimiento, las madres han donando el útero a sus hijas y en el cuarto embarazo ha sido una hermana.
Antes de sus trasplantes, hubo dos intentos en Arabia Saudí y Turquía ¿Qué piensa de estas experiencias?
Creo que no fueron éticos, porque no se había investigado lo suficiente. Esto ni en Suecia ni en España se hubiera permitido, pero también nos ha servido para aprender cosas, sobre todo qué es lo que no debíamos hacer. Por ejemplo, en el caso de Arabia Saudí alargaron los vasos sanguíneos del útero donado y esto supuso el fracaso de la técnica; en Turquía, usaron a una donante joven de la que no se sabía si era apta para la maternidad. Pero este último caso se puede considerar un éxito parcial; el trasplante funciono y la paciente sigue llevando ese útero, pero no se consigue el embarazo, seguramente porque el órgano no sea apto para ello. ¡Lo han intentado más de una decena de veces!
Su ensayo clínico ha estado financiado por una fundación privada ¿cómo consiguió ese dinero?
Tuvimos mucha suerte. La fundación que nos financia -Jane and Dan Olsson Foundation for Science- es de una de las familias más ricas de Suecia, los dueños de la compañía de ferrys Stena Line. La mujer, Jane Thorburn, ya jubilada, era ginecóloga especialista en infertilidad y fue ella la que me dijo que mi proyecto le parecía atractivo. Nos dieron 800.000 euros, lo que ha cubierto la investigación preclínica y los trasplantes llevados a cabo.
Uno de los puntos más controvertidos de su procedimiento es que las receptoras de un útero, por lo demás mujeres sanas, han de medicarse con inmunosupresores ¿cuándo planean retirar el útero a la que fue la primera madre?
He de aclarar que sabíamos que los inmunosupresores eran seguros tanto para madre como para el futuro bebé porque en el mundo han nacido más de 20.000 niños de madres trasplantadas en tratamiento con inmunosupresores. Lo único que sabíamos es que aumentaba el riesgo de preeclampsia, una patología que sufrió nuestra primera paciente, pero que no ha afectado a la segunda ni a la tercera. Respecto a su pregunta, le extrajimos el útero trasplantado en diciembre. Ella tenía claro que no quería más hijos y, al tener solo un riñón, no le convenía tomar fármacos por mucho tiempo. Yo mismo llevé a cabo la cirugía y fue un éxito.
También es controvertido el uso de donantes vivos ¿Se plantean usar cadáveres?
Sí. Vamos a empezar a estudiarlo en el contexto de otro ensayo clínico, pero tardaremos más porque no va a ser fácil encontrar donantes aptas: que hayan fallecido relativamente jóvenes, que tengamos constancia de que han sido madres y que no tuvieran ningún problema en el útero. Lo mejor de usar donante cadáver es que la cirugía de extracción del órgano que queremos trasplantar se reducirá de 10 horas a 30 minutos.
¿Cuáles cree que serán los siguientes países en llevar a cabo su procedimiento?
Creo que el próximo será Bélgica. Pero en seguida lo harán también en Francia, EEUU y Reino Unido. En todos estos países sé que se va a llevar a cabo con donante cadáver. Espero que en España se haga en 2017.

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